Repito este plan otra vez este año. No era mi idea, pero al llegar allí me encontré con poca visibilidad y muchísimo viento, así que me fui a lo seguro. En unas pistas de Astun cerradas y con mucha nieve empiezo a subir por un terreno que los últimos esquiadores de la temporada habían removido y la lluvia del día anterior había helado. Llegué a Truchas y la Raca con visibilidad nula y después tocó una bajada que fue un horror :todo eran olas congeladas con una irregularidad muy difícil de negociar . Algún esquiador solitario y fantasma en la niebla me crucé, que como yo, se ziscaba en todo lo barrido
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