Fue un día curioso. Entre semana, un grupo grande y un recorrido novedoso
Avanzamos por el laberinto de Larra en un día perfecto, con el sol filtrándose entre las ramas de los pinos negros y un ojo puesto en el GPS, hasta llegar a la cabecera de una canal que nos dejó en el valle situado al norte de la Mesa de los Tres Reyes y la Table.
Bajamos la canal con el culo un poco prieto, ya que estaba tiesa y con nieve bastante dura. Después continuamos remontando pendientes escalonadas hasta alcanzar, con los esquís puestos, la cumbre. Mientras subíamos, Eduardo todavía tuvo tiempo de subir además a la cima de la Mesa de los Tres Reyes.
En el descenso, en lugar de volver por el mismo valle, encaramos de frente el Soumcouy. La fuerte pendiente, con nieve muy resbaladiza, nos hizo poner cuchillas y después, a muchos, crampones. Más tarde volvimos a calzarnos los esquís y recorrimos una larga y bonita arista que nos dejó directamente en la cumbre.
Desde allí descenso hasta los coches, con la única dificultad de alguna nube que intentó liarnos un poco.
Preciosa ruta y muy poco conocida.
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