Para muchas culturas las montañas han sido y son lugares sagrados. Tierras que separan naciones y unen pueblos, lugares donde el hombre percibe fuerzas que apenas entiende y que sintiendo su intensidad,"se siente" libre. Y así busca su fuerza, su energía, su placer, en las alturas, en los vientos, en los colores, en los otros. Compartiendo el mundo con los dioses...Y yo me incluyo.
He aquí algunos de esos momentos
Artajona es un pueblo del centro de Navarra muy conocido por
sus murallas y torreones medievales pero también en el mundo de la bici por su
amplia red de senderos que los locales han creado, mantenido y -con mucho gusto-
señalizado.
comenzemos
Ese día rodamos en la primera mitad por las colinas del sur por
senderos estrechos con giros muy cerrados que muchas veces eran un escalón
hacia arriba o hacia abajo, con muchos cambios bruscos de pendiente que
obligaban a estar muy atentos y a cambios potentes de ritmo casi constantes pero que los hacía muy divertidos, aunque duros si
falta técnica, como es mi caso. Los senderos de la segunda mitad, en la zona zona norte, eran más
sencillos, ya no entre pinos, pero con
vistas más amplias, más rápidos y siempre disfrutones
Artajona es un pequeño pueblo a unos 30 kilómetros al
suroeste de Pamplona. Muy conocido por “El Cerco”, unas imponentes murallas que
rodean su parte más alta, que por sí solas justifican ya una visita. Los locales han
convertido esta zona en una delicia para bicicleta de montaña, con una buena
red de senderos con mucho "flow", muy bien cuidados y con mucho trabajo detrás, incluso les han puesto carteles en madera con nombres propios. Esta ruta une
estos senderos con otros más próximos a Tafalla, en el Monte Buskil, también muy bien cuidados por
los del Centro BTT Zona Media. Tiene además el encanto de pasar por el Portillo
de Enériz, un importante complejo megalítico, muy bien conservado, si bien en
fin de semana está abarrotado de gente y los dólmenes escondidos bajo un montón
de niños jugando dentro. Un lugar con fama bien merecida