Para muchas culturas las montañas han sido y son lugares sagrados. Tierras que separan naciones y unen pueblos, lugares donde el hombre percibe fuerzas que apenas entiende y que sintiendo su intensidad,"se siente" libre. Y así busca su fuerza, su energía, su placer, en las alturas, en los vientos, en los colores, en los otros. Compartiendo el mundo con los dioses...Y yo me incluyo.
He aquí algunos de esos momentos
Como otras veces, aprovechamos el invierno para recorrer el interior peninsular. Nos gusta esta luz rasa, que hace más nítidos los detalles de sus palacios y castillos, y el frío nos recuerda lo duro que puede ser vivir en estas tierras; pero también nos hace disfrutar más de su gastronomía, pensada para sobrellevar mejor estos rigores, y de una tradición varias veces centenaria. Nos empaparemos de la historia del Reino de Aragón, empezando por Daroca, en la actual provincia de Zaragoza; disfrutaremos del mozárabe turolense y del ambiente medieval de Cuenca, de Sigüenza y de Soria, aunque estas dos últimas visitas tal vez deban ser contadas en otra ocasión.
Puerta de Abajo de Daroca
Arriba y abajo, Albarracín
Arriba y abajo, Torre de El Salvador. Teruel
Torre de San Martín.Teruel
Paseo del Júcar en Cuenca
Catedral de Cuenca
Cuenca de noche
Arriba y abajo, las famosas casas colgantes
Parador de Sigüenza, entre árabes y cristianos, 13 siglos de historia nos contemplan
Hoy subimos con un amigo que, por lesión, ha estado apartado del esquí de montaña dos años largos y hoy se estrena. Así que la salida es sin grandes pretensiones; además, no había mucho donde elegir: nieve hay muy poca, dura y no transforma.Sin embargo, pudimos disfrutar, y el reincorporado ni te cuento
. En busca de la nieve que ya escasea, de la vertiente soleada para que transforme y huyendo del porteo. Encontré poco porteo, muchas hierba y nieve dura muy muy trillada, pero esquiable. Tiburones asegurados
Hoy el Pirineo está tragado por las nubes, así que me voy a la vertiente sur,donde pueda haber más visibilidad. Así me planto en las pistas de Panticosa, que todavía están cerradas y me encuentro que las tengo todas para mí solo. Subo al clásico Mandilar que tiene un un desnivel bastante majo, sin encontrarme un alma hasta llegar arriba, donde ya un grupo - el único - se preparaba para bajar.Eso sí, hasta Petrosos había que ir sorteando hierbajos ,y en la bajada por esa zona habían aparecido además tiburones que algún mordisco me dejaron
Primera toma de contacto con el esquí de montaña esta temporada y, para ello , un monte sencillo y rápido: el pico de Astún, encima de las pistas del mismo nombre. Condiciones muy pirenaicas : con cuchillas primero y con crampones después, y bajada con nieve costra. Como es poquita cosa, antes de finalizar el día una subidita rápida a La Raca, con nieve muy justa
Con ansia viva de seguir pisando nieve llego a Astún. El termómetro del coche marca seis bajo cero, sopla un viento que mueve el vehículo y una neblina difumina todas las cumbres por el viento que levanta la nieve. Y así, forrado como si estuviera en el Himalaya, con chaqueta y manoplas gordas y la cara totalmente tapada, agacho la cabeza contra el viento y tiro para arriba.
No hay mucha nieve, pero está muy irregularmente repartida. No está ni para esquiar ni para andar; ni siquiera para ir con raquetas. A veces la nieve me llega hasta la cintura, otras solo al tobillo; en más de una ocasión meto el pie en algún arroyo escondido. No sé si es mi baja forma o si son las condiciones, pero cuando llega el momento de alcanzar el Ibón de Escalar estoy a punto de darme la vuelta, pues me está costando el doble o el triple de lo habitual.
Sin embargo, una vez allí, veo que los montes de alrededor, aunque blancos, tienen poca nieve y se puede andar bien, así que decido subir al más cercano: el Pico Escalar, que entre hierbajos y nieve me permite llegar arriba sin problemas. Una vez allí, para el viento, así que el descenso - con la huella ya hecha - poco a poco y ya sobrando ropa, resulta cómodo. Pero ya he tenido bastante por hoy.
Como otros años, aprovechamos los días de invierno para recorrer rincones del interior de la península, especialmente de Castilla, para disfrutar de su increíble patrimonio, su apabullante historia y su riqueza gastronómica, que con estas temperaturas es cuando más se aprecia. Y con la luz rasa de estas fechas y el frío, me ayudan a intuir aquel carácter duro y aventurero que llevó a Castilla a extenderse, descubrir... y también morir... por todo el mundo.
Y no todo fueron monumentos. Fue un agradable sorpresa descubrir el enorme cañón granítico de Arribes del Duero y conocer la otra orilla del río en el país vecino. Y el Lago de Sanabria , el lago glaciar más grande de la península. Un lugar precioso, con un importante legado cultural. Lo que nos hace comprender mejor y doler, por el destrozo que el fuego provocó hace unos meses
Burgos, una parada en el camino
El Duero, a su paso por Zamora
Arriba y abajo, la catedral de Zamora
Puerta en la Catedral de Zamora
Arriba y abajo, frescos flamencos
del Museo catedralicio de de Zamora
Alcázar de Toro
Colegiata de Santa María La Mayor . Toro
Iglesia visigoda San Pedro de la Nave (680-711)
Muy pocas Iglesias visigodas se conservan, aunque esta no está en su lugar original , pues hubiera quedado en el fondo del pantano de Ricobayo
Arriba y abajo, Arribes del Duero
Decoración navideña muy británica en Miranda do Douro (Portugal)
Arriba y abajo. Colegiata Santa María la Mayor .Toro