Amanece nuestro tercer día por Sierra Nevada. Hoy el pronóstico del tiempo es malo y nos olvidamos de la etapa prevista. Jesús, en su furgoneta, nos aproxima al refugio del Puntal , situado a unos 2.000 metros, al que llegariamos foqueando por una pista entre pinos.
El refugio es estupendo, con una cocina grande, mesas y camas: un refugio de lujo. Y más de lujo fue el almuerzo que nos esperaba: tocino y vino, otra forma de entender la nutrición en montaña.
Seguimos avanzando con el tiempo como previsto: malo.Poca visibilidad y mucho viento, hasta que en un momento dado confirmamos que no merece la pena seguir (íbamos hacia la Torre de los Machos) Así que quitamos focas, regresamos al refugio y continuamos por la pista hasta la furgoneta, donde llegamos con una buena nevada y tormenta eléctrica.
Enfilamos posteriormente kilómetros Alpujarra abajo para subir por carretera hasta las pistas de Sierra Nevada, donde llegamos con una buena nevada que hace prometer lo mejor para el día siguiente, ya que volvía el buen tiempo.
Y así fue: a la mañana siguiente, con todo recién nevado y un día despejado, salimos hacia el Veleta. Ascendemos lentamente por la parte exterior de las pistas. Ralph no va bien, así que nos dividimos: Jesús se queda con el y yo con unos amigos suyos. Con ellos subo hasta la cumbre . Las vistas son impresionantes y no hacen sino dar una idea de lo que me había perdido: las caras norte del Veleta y la Alcazaba, el Mulhacén, espectaculares.
Comenzamos el descenso. Las pendientes no superan en general los 30 grados, pero la cantidad de nieve caída nos hace bajar con cuidado Un poco más abajo, tras unos pocos metros por pistas de esquí, nos desviamos hacia la derecha, por el exterior, hacia el valle de San Juan, con nieve muy variable —venteada y polvo— hasta que, en un momento dado, se transforma en nieve polvo continua, convirtiéndose en un bajadón lujoso hacia el antiguo refugio de San Francisco, en un descenso que parece no tener fin.
Según me comentaban Manolo y Enrique, los granadinos con los que subí, aquello era algo excepcional. Seguimos avanzando en este paisaje tan curioso, completamente blanco, con fondo ocre casi brillante, hasta que muere la nieve.
Ponemos de nuevo focas y ganamos desnivel hasta el Albergue Universitario. Alli esperaban a la televisión de Canal Sur para hacer un homenaje a Ana Alonso,la doble medallista en los Juegos Olímpicos de esquí de montaña, pues Jesús tiene mucho que ver con este triunfo.
Después de esto, Jesús me deja en Granada, donde aún me espera un día de tapeo y turismo por esta maravillosa ciudad. Un buen broche para acabar estos cuatro días en los que la travesía no pudo ser, pero que han sido igualmente unos bonitos días en estas montañas tan diferentes y lejanas.

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