Para muchas culturas las montañas han sido y son lugares sagrados. Tierras que separan naciones y unen pueblos, lugares donde el hombre percibe fuerzas que apenas entiende y que sintiendo su intensidad,"se siente" libre. Y así busca su fuerza, su energía, su placer, en las alturas, en los vientos, en los colores, en los otros. Compartiendo el mundo con los dioses...Y yo me incluyo.
He aquí algunos de esos momentos
No podía pasar un año sin subir a estos dos montes. En un día entre semana, sin gente, en camiseta y con mucha nieve para esta época del año. El Portalet siempre es un disfrute. En camiseta, con los esquís puestos y quitándoselos solo para quitar las focas; un lujo.
Salida del Club Deportivo Navarra al Aspe desde Candanchú, que quince días después de cerrar las pistas tenía más nieve que algunos inviernos. Pero, el tiempo ventoso, con amenaza de lluvia y poca visibilidad en las cumbres, hizo que la organización cambiara la idea de subir a la modesta Tuca. Me sorprendió esta cumbre, después de haber pasado decenas de veces a unas pocas decenas de metros de ella, con fuertes pendientes que obligan a vueltas maría complicadas. Como nos supo a poco, aún subimos a lo alto de las pistas del Tobazo para aprovechar los últimos giros en estas últimas nieves
Aquel noviembre de hace seis años resultó una ruta muy diferente (enlace). Rodar por el hayedo era hacerlo sobre un colchón de hojas ocres, amarillas y rojizas. La Sierra de Andía es un precioso lugar que en la Edad Media era conocido como «la del rey» porque era de su propiedad, aunque todos los navarros podíamos hacer uso de sus pastos. Un lugar alto donde trashumaban, con el calor, los pastores de la Ulzama, la Ribera y la zona media de Navarra
El Sacroux es un monte perfecto para el esquí de travesía. Está en el cordal que se enfrenta a las Maladetas, lo que garantiza un espectacularentorno. Nos pusimos los esquís en el coche que solo quitamos en el bosque y los últimos metros antes de llegar a la cima, Con semejante ambiente de montañas y compañeros casi no nos vamos. El descenso esquiando desde la misma cumbre con una pendiente bastante fuerte al principio, pero sin problemas, y una nieve estupenda que nos hizo disfrutar como chiquillos casi hasta el mismo coche.
Tras nuestra segunda noche en el refugio Cap de Llauset, subiremos al Pic de Russell. Empezaremos con crampones, cuchillas después y crampones de nuevo hasta la cresta, pues las pendientes empinan bastante. En este último tramo empiezo a dudar y, al llegar a la cresta, no lo veo claro. Mis compañeros tiran hacia adelante, pero yo decido darme la vuelta. Con alguno más, bajamos poco a poco hasta unirnos con el resto del grupo en su descenso, que continuaremos disfrutando como chiquillos hasta el refugio para coger los últimos bártulos y seguir así hasta el lago de Llauset. Este tiene un flanqueo farragoso, ya que no tiene nieve como para pasar por encima. Continuaremos después por el curioso túnel, taponado a la salida, y finalizaremos con un descenso "pasivo" de varios kilómetros de carretera nevada hasta el mismo coche. En este último tramo vemos la ampliación de las pistas de Cerler hacia Castanesa. Una pena; está claro que poderoso caballero es don dinero y que a la mayor parte de la población no le importa la degradación de las montañas
Repito este plan otra vez este año. No era mi idea, pero al llegar allí me encontré con poca visibilidad y muchísimo viento, así que me fui a lo seguro. En unas pistas de Astun cerradas y con mucha nieve empiezo a subir por un terreno que los últimos esquiadores de la temporada habían removido y la lluvia del día anterior había helado. Llegué a Truchas y la Raca con visibilidad nula y después tocó una bajada que fue un horror :todo eran olas congeladas con una irregularidad muy difícil de negociar . Algún esquiador solitario y fantasma en la niebla me crucé, que como yo, se ziscaba en todo lo barrido
Primer día de la travesía de la vuelta al Aneto, organizada por el Club Deportivo Navarra.Nada más empezar y en contra de los pronósticos, nos encontramos con un día muy gris, con poca visibilidad y con sirimiri. Decidimos cancelar y optamos por subir al refugio de Cap de Llauset desde el pueblo de Aneto; un acierto, pues el día estuvo así desde el principio hasta el final. Resultó muy curioso el paso del túnel de acceso al lago de Llauset, ya que estaba taponado por la nieve y tuvimos que medio reptar por un pequeño agujero para entrar, para después caminar casi un kilómetro en su interior
Arriba y abajo en el túnel de la carretera acceso al lago de Llauset
Nuestro segundo día salimos hacia el Tempestades con un tiempo estupendo. Llegamos así al collado de Vallibierna, donde nos toca quitar esquís para bajar a la otra vertiente. Veo que las tablas raspan sobre la nieve helada en los primeros giros, por lo que decido bajar andando. Cuando llego a la zona de menor pendiente, oigo que me llaman. El siguiente esquiador,en el primer giro, ha resbalado y se ha hecho daño en el hombro.
Llego hasta él y veo la evidente deformidad de una luxación. Intento reducirla varias veces, pero me es imposible. No queda otra que darle lo que podemos para el dolor y llamar al helicóptero. Comienza una espera en un mirador privilegiado al Posets donde nos diò toda una lección de entereza .Mucho ánimo y recupérate pronto!!!
Tras esto , cambio de planes, vamos al Vallibierna.Eneko va delante de mi como un tiro.Conforme más corro yo, más distancia me saca. De repente, en una de las laderas más tiesas ya muy arriba, resbala y cae cada vez con mayor velocidad. De pronto, cerca de un borde a un cortado, se para: ha clavado los dedos y se ha detenido a costa de perder alguna uña. ¡Menudo susto!
Nos ponemos los crampones y llegamos a la antecima. Nuestros compañeros ya están bajando, así que, al ver la arista afilada, las vicisitudes pasadas y mi naturaleza temerosa, decido no continuar por ella. Nos queda un buen descenso que acabó en un mejor corredor empinado, que nos dejó casi en la misma puerta del refugio.
Eneko, delante de la arista cimera del Vallibierna