Para muchas culturas las montañas han sido y son lugares sagrados. Tierras que separan naciones y unen pueblos, lugares donde el hombre percibe fuerzas que apenas entiende y que sintiendo su intensidad,"se siente" libre. Y así busca su fuerza, su energía, su placer, en las alturas, en los vientos, en los colores, en los otros. Compartiendo el mundo con los dioses...Y yo me incluyo.
He aquí algunos de esos momentos
San Lorenzo, con sus 2271 m,es el monte más alto de la Sierra
de la Demanda y el segundo del Sistema Ibérico. En su cumbre habitaba el dios
celta que los romanos llamaron Descertius, y que San Millán expulsó de su cumbre con ayuda de los ángeles
para poner en su lugar al Dios cristiano. Nosotros cuando llegamos arriba no
vimos ni a uno ni a otro, simplemente no vimos nada por la niebla que nos
envolvía.
la niebla entra y sale
La ruta parte de
Ezcaray por una GR con potentes rampas que a veces nos hacen bajar de la bici,
seguimos por sendero en un frondoso bosque que se transforma en pista para
llevarnos al refugio de Bonicaparra (arreglado a tope, ojalá hubiera refugios
así en el Pirineo). Continuaremos por pistas y caminos cubiertos de
hierba y preciosos senderos, muy técnicos para nosotros a veces (el de los de los Serranos por ejemplo)
que nos llevarán por encima de las pistas de esquí de Valdezcaray.
San Lorenzo al fondo
Toca entonces
empujar la bici por pendientes imposibles
y así, andando unas veces y pedaleando otras, llegamos al punto más alto de la
estación de esquí y con la bici al hombro hasta la cumbre. El descenso arranca
ente la niebla por senderos rápidos y pedregosos,
nos deja enuna pista con espectaculares vistas, y por prados llegamos al tramo final, que prácticamente ha
desaparecido entre árboles caídos y un firme formado por una mezcla de boñiga
de vaca removida y barro.
Dura ruta, difícil para nosotros, pero será la que más nos ha gustado en mucho tiempo
Hoy es mi último día de
bici por la Rioja. Y me despido saliendo de un lugar mítico para la Rioja y la
cultura en general. El monasterio de Yuso, un enorme edificio de cinco siglos
de existencia, pero con mil años de historia desde su fundación y “cuna de la
lengua”. Donde se encontraron los primeros textos en castellano y euskera (con
permiso para el euskera de la Mano de Irulegi, que puede cambiar mucho esta
historia).
Salgo así por la carrera
asfaltada que recorre el fondo del Valle del Río Cárdenas, preciosa con los
clores otoñales, para en un momento dado dar un giro brusco para tomar una
pista que sigue a media ladera la vertiente derecha del valle. La subida es
para recordar, por un precioso boque de hayas y el arroyo jugando a esconderse
en la gruesa capa de hojas. Por esta media ladera y con vistas a todo el valle,
llego hasta el pueblito de Pazuengos, en un rincón rodeado de colinas de curiosos
colores ocres y rojizos. Sorprendente y muy bonito lugar.
Continúo por buena pista
hasta el lugar conocido con la Fuenfría. Ahora son todo pastos que me traen
recuerdos de cuando estuve por aquí en la Ruedas de Lana. Toca el
descenso, enseguida me meto en el hayedo, y pronto tengo otra vez problemas con
los cazadores. Esta vez no son tan educados y se mosquean de verdad. Y otra vez
los comentarios de “te la estás jugando", “no pases por aquí", hasta me suelta uno
mientas pedaleaba lo más rápido posible para perderlos de vista y por mi seguridad: “con dos cojones”. Me arrepiento todavía de no haberme parado y habérsela
liado.
Attiba y abajo, Pazuengos y su entorno
Esta vez si hubiera cambiado la ruta, pero no conozco la zona y no tenía
ganas de empezar a enredar con el GPS. Era más seguro salir rápido, menos
mal que el hayedo y la senda final hasta el monasterio compensaron este mal
rato.
La Sierra de Serradero se encuentra en la sierra de Moncalvillo, al
noroeste de la Sierra de Cameros. Para subir salgo del pueblo de Pedroso por
una pista cómoda que entre hayas me lleva a los altos y la cima. Lo de los
altos es cosa mía, pues es una gran extensión tapizada de verde por la que da
gusto ciclar hasta que inicia el descenso. Lo más delicado fue, ya empezamos,
el encontrar cazadores. Justo encima del pueblo, con los chalecos naranjas y
comentarios como: “te la estás jugando”," tú sabrás lo que haces” .Así que con
el culo prieto y el chubasquero amarillo fosforito encima apreté lo que pude en
la pista para alejarme de este peligro
En unos pocos kilómetros paso de los bosques de pinos, robles,
y hayas a una zona más árida y sin arbolado pero que en esta época del otoño
tiene un especial color dorado. Salgo del pueblo de Torrecilla de Cameros y asciendo
por pistas y caminos viejos hasta la
ermita de San Bartolomé, localizada en un sitio
privilegiado y donde recuerdo pasé hace unos varios años haciendo la Ruedas
de Lana. Me acuerdo bien pues no paré ni
para respirar pues bajé sorteando toros de lidia, como en un videojuego
Un poco más arriba me encuentro un terreno sin camino alguno,
con monte bajo muy denso, lo que me hace llevar la bicicleta al hombro y
arañarme bien las piernas. Sin embargo al final vuelven los prados, con algún salto precario de alambrada para al
final coger una sendalarga, muy larga, que de una forma
tremendamente disfrutona y también a veces con tensión, que sin darme cuenta me devuelve al punto de inicio. Ha sido
una ruta corta, pero intensa, ha habido pistas, prados y mucho sendero. Y
bastante dura para tan pocos kilómetros
Ya véis que hay error.El track parte de Torrecilla de Cameros, pasa por Nestares por la pista evidente y continúa hasta el track
Los
Hoyos de Iregua son una depresión de origen glaciar situado a unos 2000 metros
en los altos de la Sierra de Cebollera. En ellos se acumula agua y nieve para hacer nacer al río Iregua que acabará
en el Ebro. Llegaré a esta curiosidad geológica desde el pueblo de Villoslada
de Cameros por una dura pista hasta cerca de un refugio de cazadores
perfectamente acondicionado. Allí empiezo a bajar sobre hojas de pino hasta
llegar a esta turbera por la que rodaré un buen rato. Los caballos que
pastan en este lugar se me se me acercan curiosos, tal vez a pedir sal pero no
me quedo a esperarles, no me atrevo a comprobarlo. El recorrido después me hace
rodar con dificultad por el bosque de pino, a veces con la bicicleta la mano hasta
alcanzar una pista que me llevará después de un largo recorrido hasta un sitio
mítico para los riojanos. La ermita de Lomos de Orio. De aquí por sendero y
pista con su colorido más otoñal me llegaré al final de la ruta
Turbera de los Hoyos de Iregua
Este cortafuegos también es ruta de esquí para subir a la cima del Pico Cebollera
Aprovechando un puente me bajo a la Rioja a conocer en bici
las sierras de Cebollera y Cameros. Ya es mala suerte, en esta eterna
sequía, el día anterior se pone a jarrear, Así que hoy, para primer día, elijo una
ruta sencilla buscando buenas pistas que no formen mucho barro. No fue para
tanto, y es que el terreno debía estar tan seco que apenas quedaron cuatro
charcos.
Un descubrimiento el pueblo y la zona donde comienzo, Villoslada de Cameros, en la vertiente norte de la Sierra de Cameros. Kilómetros de bosques de pinos, hayas y robles, la convierten en un estupendo destino para la bici
Toca ahora la cuarta etapa, la más larga. Originalmente eran 46 kms pero para hacer más corto el último día la organización de Ruedas de Lana añade hoy unos 20 kms mas, para partiendo de
la Venta de Piqueras acabar en Canales de la Sierra en lugar de Viniegra de
abajo. Creo que salieron más de 70 kms y unos 1900 m desnivel. La etapa hace un
8 al inicio, bordea por el norte el Pantanode Piqueras uniendo pequeños pueblos por sendas para volver de nuevo
aVilloslada de Cameros, arranca
entonces una dura subida, o tal vez acusaba el cansancio de los de los días pasados. Estoy ya dentro del Parque Nacional de la
Sierra de Cebollera , pero tras salir del pinar se abren las vistas, ahora en
tierras sorianas, las pendientes son cada vez más tiesas pero no se hace
pesado, una bonita montaña calcárea nos mira de frente, creo que es Cerro
Berezales (ya me gustaría que alguien me lo confirmara), al final de la fuerte
pendiente tomo una pista, La Cañada Real de Santa Coloma o de las 7 Villas,que acaba en un refugio donde arranca el ,para mí, tramo más espectacular del
viaje, un sendero técnico que lleva,
tras dejar a la derecha unos caserones en ruinas, testigos de otros tiempos donde
imagino los pastores debían pasar mucho tiempo viviendo aquí, y siempre con bastante pendiente, al Paso de la Escalera,
un zigzag empedrado, roto por el paso del tiempo, que como los caserones pasados,
hacen imaginar la importancia y frecuentación en otros tiempos de esta ruta. Yo
lo hago casi todo con la bici en la
mano, yendo solo no me la puedo jugar. Acaba este paso que tantas ganas tenía
de conocer pero la senda que continúa por el barranco hasta Breva de Cameros tampoco
tiene desperdicio, me recuerda a alguno de los barrancos del Atlas, por los
colores, las formas…y la soledad. Llego a Breva de Cameros y tomo una senda
que, avisado estaba, tiene pendientes con bien de piedras y ¡hasta el 23%¡ así
que empujando la bici llego al collado conocido como Los Collados para después
uniendo pistas y bonitos senderos llego a Viniegra de Abajo.
buscando la Cañada Real de Santa Coloma
Toca ahora subir al Embalse de Mansilla, y digo subir, pues
vuelven las cuestas, que se hacen duras a estas alturas hasta llegar al embalse, hay que rodearlo porpistas y tras un
tramo de asfalto y 20 kilómetros desde Brieva de Cameros llego a Canales de la
Sierra. Allí nos alojamos, solos en el pueblo y solos en el hotel. Una gozada
Y con pena llega la
quinta y última etapa. Esta me hace especial ilusión, pues recorre por arriba la
Sierra de La Demanda que veo desde la casa de mis padres desde crío. Comienzo
por praderas entre ganado, unos cuantos kilómetros por pista asfaltada me
permiten ganar altura cómodamente hasta tomar la pista que en lento y mantenido ascenso se
une a otra que muy cerca de las cimas
las bordea por el sur. Aquí me encontré al único ciclista-otro solitario- del
viaje. El terreno pizarroso, aún con semejante pistón huele a alta montaña. Voy
disfrutando de las amplias vistas hasta que a la altura del San Lorenzo, la
cima más alta de la Rioja, gira bruscamente 90º e inicia el descenso por un cortafuegos
muy tieso y de roca suelta que me hace bajar de la bici. Luego ya se convierte
en buena pista que tras el mayor descenso de la ruta me deja en el fondo del valle.
Sigo por un senderoque une algún pueblo y nada más llegar a las primeras
casas de Ezcaray pincho. ¡Qué casualidad! Menos mal que con las cámaras de moco
lo arreglo en un momento.
pista que bordea por lo alto la Sierra de la Demanda
Y como decía antes con pena nos despedimos de este bonito
pueblo que es Ezcaray. Me consuela que dentro de poco haré otra ruta también de
varios días. Pero eso tiene que ser contado en otra
ocasión
El perfil de los dos últimos días, teniendo en cuenta que la cuarta etapa no acaba como consta en Viniegra de Abajo,sino en Canales de la Sierra, que está en el segundo perfil tras pasar el Embalse de Mansilla
La Ruedas de Lana es una ruta autoguiada que discurre por
el suroeste de la Rioja, por sierras de las que siempre he oído hablar por su
cercanía y quizás por eso nunca había dedicado tiempo a visitarlas. Así, recorrí
en solitario, con el apoyo de Estefanía que me esperaría al final de cada etapa,
las Sierras de Cameros Viejo y Nuevo, Cebollera y Demanda
El primer día
discurre por pistas asfaltadas primero, de tierra con buen firme después,
siempre
con bastante pendiente que transformarían en caminos
alfombrados de verde para llegar al
Collado de Arrizabala, lugar que podría estar
perfectamente situado en el Pirineo navarro pero
con la cima de San Lorenzo como fondo, aún con neveros.
Subo ahora a la Fuenfría para enfilar
el descenso hacia un lugar tan histórico como San Millán
de la Cogolla. Esa noche nos alojamos
en un pueblito al lado, Estollo. La propietaria de la
casa rural nos mostró con todo cariño sus
reformas y hasta nos mostró las verduras que después nos cenaremos
Vistas hacia San Lorenzo desde la Fuenfría
San Millán de la Cogolla
El segundo día discurre por la Sierra de Camero Nuevo, comienza
entre pinares hasta llegar a un refugio perfectamente equipado donde me crucé
con un grupo de jubilados en caravana de todoterrenos que iban allí a hacer de las suyas. Tras cruzar un
precioso hayedo comienza un descenso bastante técnico hasta Tobìa, a la sombra
de su impresionante peña, que tanto recuerda a Riglos. Cruzo después Matute y el río
Najerilla y tras una larga pista de pendiente moderada llego aSerradero.
Una zona kárstica con ganado suelto dónde pedalear por sus campas de hierba es un placer. Queda ahora un desnivel de casi
800 m hasta Torrecilla de Cameros, nos esperaambiente festivo y como es habitual
en esta ruta una buena cena y mejor vino.
Peñas de Tobía (perdón por la foto)
Peñas de Tobía tras pasar el pueblo
La tercera etapa
comienza por una calzada romana hacia la Sierra de Cebollera, paso cerca del Embalse del Rasillo y bordeo uno de los
pueblos más bonitos de La Rioja, Ortigosa de Cameros, situado al lado de un
profundo barranco con unas cuevas muy famosas queen ese momento estaban cerradas .Tras atravesar
un gran robledal llego a otro precioso pueblo ,Villoslada de Cameros, que por
sí solo merece una visita. Tomo ahora la carretera que lleva a Lomos de Orio. En
ella motos y quads haciendo todo el ruido posible me hacen acelerar todo lo que
puedo huyendo , sigo por la Pista de Silla, que sindescanso alguno corona elCollado Viejo , sorprendido me encuentro allí pastando mezclados vacas y ciervos
, pero las primeras se me acercan demasiado, o eso me parece, así que arranco
sin detenerme al descenso, es técnico
pero directo y llega al Embalse de
Piqueras. Lo rodeo por las pistas de
mantenimiento que sin desniveles y de forma rápida me lleva a su inicio. Allí un
perro solitario se empeña en guiarme por los últimos 7 kma la Venta de Piqueras. Sitio mítico de la
zona. Le toca a la pareja quelleva la Venta buscar al dueño del perro.