Para muchas culturas las montañas han sido y son lugares sagrados. Tierras que separan naciones y unen pueblos, lugares donde el hombre percibe fuerzas que apenas entiende y que sintiendo su intensidad,"se siente" libre. Y así busca su fuerza, su energía, su placer, en las alturas, en los vientos, en los colores, en los otros. Compartiendo el mundo con los dioses...Y yo me incluyo.
He aquí algunos de esos momentos
Sexto y último día. Hoy amanece perfecto. El
cielo está raso, con temperatura agradable y lo que es mejor, tenemos enfrente
la impresionante cara norte del Vignemale, una de las tres grandes
paredes/caras norte del Pirineo y para
mí tal vez la más bonita.
Cara N del Vignemale, inmenso monumento pirenaico
Empezamos como todas las mañanas, con el
paso tranquilo, pero hoy noto un punto remolón, creo que ninguno queremos
acabar. Así vamos ascendiendo hacia el Collado de los Mulos, unos decidimos
subir por los neveros y otros los evitan pues los crampones son obligados. Una
vez en el collado nos asomamos a la cabecera del Valle del Ara, uno de
los más largos del Pirineo. Sin embargo las pendientes son suaves y el pasar de un mundo mineral a las praderas repletas de
flores nos hace disfrutar lo nuestro. Para nada se hace largo.
Comenzamos la subida al Collado de los Mulos
Cuando llegamos a la Cabaña de Batanes empezamos a cruzarnos con excursionistas, y conforme nos acercamos a Bujaruelo nos cruzamos con más y más gente. Llegamos finalmente a San Nicolás de Bujaruelo y nos encontramos como en otro otro planeta. Hay gente, mucha gente, y ruido, mucho ruido y mucho coche. Sin embargo nos encontramos felices, hemos completado la travesía disfrutando.
Y por si fuera poco he conocido una gente estupenda con las que he competido montaña, charlas, vino y risas. Un regalo haber conocido a estos albaceteños: Manolo, Miguel, Álvaro y Héctor
La Alta Ruta de los Perdidos es un recorrido circular que
seguro que muchos teníamos en mente, pues discurre por algunas de las
partes más alpinas del Pirineo Central. Es una ruta que parte de San
Nicolás de Bujaruelo y une los refugios de Gòriz, Pineta, el pueblo de
Gavarnie, y los refugios de Espuguettes y Les Oulettes de Gaube.
Faja de las Olas
Voy la tarde anterior a San Nicolás de Bujaruelo,
las tormentas van y vienen sin parar durante toda la tarde y la noche, y como
voy solo y las previsiones son de más tormentas de madrugada y tras el mediodía,
decido dar un buen madrugón. Cuando salgo empieza otra vez a llover con ganas y
a tronar y eso me hace retrasar la salida. Al final
decido arrancar bajo el agua y como se preveía deja de llover y los
truenos se van quedando en el horizonte. Al llegar al Collado de Bujaruelo el
tiempo empeora de nuevo, la niebla lo cubre todo, hace mucho viento y graniza. En
estas condiciones enfilo el sendero que me lleva al Refugio de Serradets, siguiendo las trazas en el manto blanco que en el suelo ha dejado el granizo. A unos 2400 metros y bastante antes
de la cascada de Serradets empieza la nieve, allí adelanto a unos franceses que van en
pantalón corto, sin crampones, ni piolet ni bastones. Yo me pongo los
pinchos y sigo entre la niebla buscando el mejor recorrido posible hacia refugio.
Una vez en el la niebla se cierra completamente y entro en el
"witheout". Gracias al GPS llego hasta la Brecha de Rolando al tacto,
una vez allí el viento incluso dificulta mantenerse de pie, los muros que forman la
brecha apenas son visibles, así que sin hacer una foto enfilo hacia mí derecha
buscando las zonas menos pendientes para bajar. Al acabar la nieve sigo
los mojones entre la niebla que va disipándose. Con buena visibilidad atravieso los Collados de Millares y del Descargador mientras voy alucinando con la
cantidad de agua que cae por todas partes en cascadas. Incluso
fuertes corrientes discurren por el fondo de las grietas que voy
sorteando. Al final sale el sol y llego a Gòriz con una sonrisa de oreja a
oreja después de una jornada intensa
En las Clavijas de la Faja de las Olas
En el refugio me encuentro con un grupo de cuatro amigos de
Albacete con los que había coincidido en Bujaruelo el día anterior. Con este
tiempo decidieron, con buen criterio, subir hasta aquí por la pradera. No
conocían la zona así que el recorrido aunque no era el original les había encantado.
Me uno a ellos para continuar con la travesía. Lo que resultó
ser una estupenda idea pues resultaron ser gente alegre con los que pasé muy buenos momentos estos días.
La mañana siguiente amanece con claros de sol aunque la
previsión no es buena, así llegamos al collado donde toca decidir si seguir por la Faja de las Olas o la más segura en caso de nieve
o mal tiempo que es la el Collado de la Virgen Blanca
El tiempo parece que aguanta, así que optamos por la primera
opción pero cuando nos acercamos a la Faja nos engulle otra vez la niebla
con una especie de "orvallu" que junto con las cascadas que
caen por las paredes nos hace mojarnos a base de bien. Al llegar a
las clavijas y sobre todo en una que recorre en descenso una laja
inclinada bajo el agua me hace pensar lo tenso que estaría aquí en caso de haber
continuado solo.
Sin embargo despeja otra vez cuando llegamos al Collado de
Añisclo. Alucinamos con la inmensidad del paisaje que hasta ahora no habíamos
conseguido ver. Tenemos a nuestros pies el Parador de Pineta donde intuimos los
1200 metros de desnivel que, bastante verticales, nos tocará descender hasta
Pineta. Justo empezamos a bajar y se pone otra vez a llover así que tuvimos que
hacer casi todo este desnivel bajo el agua, despejando casi en el fondo del
valle. A llegar aquí nos habían aconsejado que en caso de posibilidad de que el
río fuera crecido siguiéramos río arriba un par de kilómetros para cruzarlo y
descenderlos después para llegar al refugio de Pineta. Vemos en su lugar un arroyo que
descalzándonos un poco nos permitiría cruzar. Al final ese arroyo fue uno de
tantos que nos hizo andar quitando y poniendo botas con lo cual hasta
perdimos tiempo. Pero había sido otro día intenso y con esta gente
todo resultaba divertido.
Collado de Añisclo
Unos metros antes del Refugio de Pineta
Esta vez no hay video. Con rabia veo que la tarjeta SD de la GoPro se ha estropeado con lo que pierdo las grabaciones del estos dos primeros días y también de la mejor etapa de btt que hice en el Maestrazgo unas semanas antes. Una pena