Para muchas culturas las montañas han sido y son lugares sagrados. Tierras que separan naciones y unen pueblos, lugares donde el hombre percibe fuerzas que apenas entiende y que sintiendo su intensidad,"se siente" libre. Y así busca su fuerza, su energía, su placer, en las alturas, en los vientos, en los colores, en los otros. Compartiendo el mundo con los dioses...Y yo me incluyo.
He aquí algunos de esos momentos
Y van dos. Dos veces en poco más de un mes que venimos a la zona de Orreaga. Estamos en un invierno de los de antes, tenemos una innivación excelente y el frío mantenido hace que los buenos espesores continúen en estupendas condiciones para esquiar. Así que repetir el foqueo por el bosque, esta vez por el Camino de Santiago, y los descensos, hoy por distintas vertientes, son un placer.
Sin apenas darnos cuenta el
tiempo pasa ignorante de nuestros problemas, COVID, confinamientos y demás. Pero esta vez nos trae una buena
noticia, ha llegado el invierno y con el la nieve. Las montañas navarras están cubiertas de un manto blanco y las pirenaicas con un espesor más que
generoso.
Así que, ilusionados como chiquillos (yo al menos) nos dirigimos Txema, Ángel y yo para estrenar los esquís esta temporada a esta clásica de la zona de Orreaga/Roncesvalles, cima occidental del Ortzantzurieta, más alto pero menos esquiable
Ascendemos por un precioso hayedo bien nevado hasta el collado de Lepoeder. Y como casi
siempre que venimos poraquí con esquís nos encontramos con él "white
out" que dicen los anglosajones. Nos ponemos toda la ropa que llevamos
encima y seguimos a Ángel que con arte maneja el GPS para guiarnos hasta la cima.
Allí foto rápida y sin quitar las focas por la poca pendiente y la ventisca
descendemos sin más punto de referencia que el que
va por delante hasta el collado de Lepoeder de nuevo. Una vez allí
quitamos pieles y descendemos disfrutando girando entre las hayas hasta quitarnos
los esquís casi en el mismo coche
Orrega/Roncesvales, lugar lleno de historia y leyendas, donde se encuentra el paso del Camino de Santiago Francés a la parte peninsular, donde se conmemora la derrota a manos de los vascones de Roldán y sus francos en la Batalla de Roncesvalles en el 773 cuando estos regresaban de saquear Pamplona . Donde se encuentra también el Collado de Lepoeder por donde pasaron los cañones de Napoleon en la guerra de Independencia para que no le emboscaran como a su paisano Roldan. Donde admirar la Colegiata de Roncesvalles, cuyo iglesia fue construida por el rey navarro Sancho "El Fuerte" a principios del siglo XIII
Todo esto por si solo justifica una visita, pero si le añadimos la amabilidad de sus principales cimas, Ortzantzurieta y Astobiskar, separadas por el famoso Collado de Lepoeder, sus amplas vistas, sus laderas cubiertas de hayas y sus verdes campas de hierba, lo convierten en uno de los rincones mas emblemáticos de la geografía navarra