Escapando del tiempo horroroso que al final
cayó sobre el Pirineo y buscando un sitio dónde fuera a llover menos y que no conociera,
se me ocurrió Albarracín. Llegué lloviendo así que como primer día y como toma
de contacto con la zona, elegí una ruta sencilla, más bien corta y con tramos
de asfalto por si había que escapar del barro. Descubrí entonces que las pistas
en los Pinares de Rodeno (una especie de pinar autóctono de la está sierra)
mantenían muy buenas condiciones y no había nada de barro. Siendo pistas muy
cómodas entre árboles. La ruta la alargué un poco hasta el Centro de
Interpretación de Dornaque para conocer un poco sobre la geografía, La geología
y los modos de vida autóctonos de la zona
Unas fotos del bonito pueblo de Albarracín




