Para muchas culturas las montañas han sido y son lugares sagrados. Tierras que separan naciones y unen pueblos, lugares donde el hombre percibe fuerzas que apenas entiende y que sintiendo su intensidad,"se siente" libre. Y así busca su fuerza, su energía, su placer, en las alturas, en los vientos, en los colores, en los otros. Compartiendo el mundo con los dioses...Y yo me incluyo.
He aquí algunos de esos momentos
Vuelta circular que pasa por los puntos más emblemáticos de
la Sierra de Urbasa. Saliendo en mi caso del camping enseguida me desvío a la derecha para salir de nuevo a la
carretera cerca del cruce con la pista que llevará al Balcón de Pilatos, suave y larga ascensión
posterior al Dulantz, punta más alto de la zona. Continúa después un camino muy
rocoso hasta cerca del Puerto de Lizarraga para desviarme pronto de la pista
principal y pedalear pegado a la cresta,
enlazando la ermita de san Adrián, la
cima del Maiza o Baiza y la ermita de Santa Marina. Sigo por camino y sendero y
siempre fuera de la pista principal llegando
hasta el asfalto a escasos metros del
punto de salida
En el track que os dejo
tenéis la descripción de la ruta con
detalle, aunque a mí me salieron 8 kilómetros
más y un desnivel mayor, imagino que por
las varias pérdidas de cruces que tuve:
La segunda etapa, la más corta, pasa por Petilla de Aragón. Un islote navarro en
tierras aragonesas. La leyenda dice que en el siglo XII, Pedro I de Aragón la
perdió jugando a las cartas con el rey Sancho VII el Fuerte de Navarra. La verdad es que Petilla
fue la señal, junto con los castillos de Gallur, Peña y Ascó que este rey
aragonés ofreció a su homólogo navarro por un préstamo de 2000 maravedíes. En
1231 al no poder devolver el préstamo pasó a manos navarras, hubo un posterior intento aragonés de asalto por las armas en
1312 pero sus habitantes aguantaron el sitio.
Continuo hacia Isuerre donde emprendo la subida a la Sierra
de la Magdalena y su ermita. La ascensión, empinada y al sol de mediodía se
hizo bastante dura. Una vez arriba comienza un divertido sendero en sombra que
me deja en la carretera a pocos kilómetros de Pintano. Hoy he hecho unos 40
kilómetros y 1300 m de desnivel
Pintano es un pueblo
para desconectar del mundo, donde los
niños dejan las bicis tiradas en el suelo sin ningún problema hasta el día
siguiente y los coches quedan abiertos, donde solo se oyen los pájaros, todo
construido en piedra...una maravilla. Allí nos alojamos en la Hospedería del
pueblo, donde José nos trató con toda la
amabilidad de mundo, es un placer conocer a gente así. Esa tarde,
visitamos la torre-castillo de Navardún, donde Carlos, fuera de su horario y de
forma totalmente desinteresada nos hizo una interesantísima visita guiada, menudo
pozo de conocimiento en historia la de este hombre.
Al día siguiente, el tercero, asciendo por las sierras entre
Bagües y Longás, lleva mucho tiempo de sequía
y menos mal, pues en los altos de esta
sierra la tierra del camino y las huellas de algún todo terreno me hacen pensar
que con barro esto debe ser complicadísimo de rodar, una ratonera. Tras la
larga bajada a Longás quedan 800 m de desnivel hasta lo alto de la Sierra de
Santo Domingo y su ermita,el punto más alto de las 5 Villas con sus 1524
metros. Es una dura subida, sobre todo
los últimos 300 metros, pero las vistas, con la tierras llanas abajo, las
crestas cercanas compensan todo. Aquí es
evidente que esto es ya prepirineo. No queda
ya sino bajar hasta Biel, finalizando los casi 54 kms y 1600 metros de desnivel en este pueblo que como aquí suelen está coronado bajo su torre-castillo.
Llama la atención los trazados retorcidos y estrechos de las calles de lo que
fue su importante antigua judería, pues a principios del siglo XV mas de la
mitad de la población era judía.
Al día siguiente empiezo con una larga pero tumbada subida
al Puy Moné, salvando casi 700 m de desnivel hasta su cima, a 1310 m y la
segunda cima más alta de la zona. A continuación un largo y divertido sendero
nos deja en el pueblo de Luesia, sigo después hasta las pozas de Pígalo, donde a estas horas
los coches me llenan de polvo en sus pistas. Bonito lugar pero está abarrotado
de gente. Toca ya la última subida, paso junto a las Torres de Sibrana y progresivamente asciendo a los altos de la Sierra de
Uncastillo para finalizar en este pueblo tras una muy larga y cómoda bajada.
Hoy han sido unos 65 kms y 1350 m de
desnivel.
Finalizamos el día recorriendo los rincones de esta maravilla
de pueblo, Jesús nos explicó muchas cosas muy interesantes. Estos días no solo
han sido días de btt y esfuerzo, muy solitarios por cierto, sino también de paseos relajados entre piedras casi milenarias repletas de
historia. Historia de la que hemos aprendido mucho, que posiblemente para un
profano cueste encontrar en los libros, en una tierra donde coinciden el
origen 2 reinos, el de Pamplona y el de Aragón
y conocerla mejor ayuda a ver nuestro
presenta histórico y político con otros ojos
La Ruta del Rey Fernando es un recorrido circular en btt con
inicio en el pueblo de Uncastillo y que yo hice con finales de etapa en Sos del
Rey Católico, Pintano, Biel y finalmente Uncastillo. Son unos 217 kilómetros de
recorrido y 5600 m de desnivel positivo acumulado (si no te pierdes), discurre un 12% por sendero, por pista un 80% y un 8% por asfalto. El recorrido es de lo mas variado, se inicia entre campos de olivos y almendros, de cereales después y conforme pasan los días se van sucediendo las sierras de las 5 Villas, ganando cada día mas valor estético
Esa mañana inicio el recorrido entre campos de olivos y almendros, a continuación los campos se vuelven de cereal y comienzo a ascender por pequeñas sierras que esconden en cada rincón los senderos , a veces entre pequeños robledales. Por uno de ellos, muy divertido, bajo a Castilliscar, donde tengo que pedir agua a los vecinos pues las fuentes están secas . De allí continúo por el Canal de las Bardenas hasta Sofuentes donde arranca la subida a Peña. Aquí empiezo con problemas,. la rueda delantera pierde presión pero decido continuar, la inflo varias veces lo que puedo confiando en el relleno de látex de la cámara. El calor se empieza a notar, por cabezón empiezo a tener que parar cada vez mas a inflar la rueda delantera pero me niego a cambiar la cámara. Así llego al curioso despoblado de Peña, me noto ya un poco tocado. Me sorprende este lugar. Un pueblo abandonado en la ladera del monte, con su iglesia románica bien conservada que me parece muy grande para un sitio tan recóndito y pequeño. Me parece un rincón muy propicio para leyendas y fantasmas. Intenté localizar sin éxito la tumba del capitán Walker. Este copiloto inglés que en 1943, en plena segunda guerra mundial y tras ser tocado su avión por las baterías antiaéreas alemanas del sur de Francia, al intentar saltar del avión tuvo la mala suerte de engancharse el paracaídas con un ala a la altura de este lugar y fallecer aquí. Debe ser curioso en un lugar abandonado de todo y de todos y encontrar una tumba tan bien cuidada .
Me cuesta lo mío encontrar el sendero que baja al llano, aún con GPS. El calor aumenta, siguen los problemas con la rueda que al final me obligan a cambiar la cámara. Cosa que hago a 38º (según supe después), descubriendo una hermosa pincha bien agarrada a la cubierta y descubriendo también que ya no sudo a pesar de la alta temperatura (hace raro que estoy sin agua). Al final, cuidando de regular el esfuerzo por miedo a cualquier problema por calor y seco como una pasa llego a Sos del Rey Católico. Tras los 63 kilómetros del día de hoy y sus 1400 m de desnivel toca ahora recuperar, hidratarse bien y descansar disfrutando de este pueblo de película medieval
Otro año mas y el KEA vuelve a organizar su vuelta a la Cuenca de Pamplona. Como otras ocasiones nos sorprende con senderos nuevos, esta vez por los valles de Egües. Aranguren y Lizoain-Arriasgoiti Como siempre buen ambiente y muy buena organización: controles, marcaje y hasta mecánicos que acompañaban el recorrido, al final duchas, masajes , cervezas, pasta para comer.....En definitiva, una organización perfecta
Ruta organizada por el Club Deportivo Navarra, con mucho sendero , bastante mas de lo que se aprecia en el vídeo, pero es que manejando en esos terrenos no alcanzo a manejar la cámara o corro riesgo de acabar en el suelo. Recorrido perfecto para hacerlo en días de calor como estos, pues gran parte discurre por el interior del bosque, en una zona muy húmeda y casi selvática .El camino arranca en el pueblo de Goizueta pasando por el paraje de Artikutza, finca situada en Navarra pero que fue comprada por el Ayuntamiento de Donostia para surtir de agua a la ciudad
Continuamos el viaje. Nos desplazamos desde Bagan a Nyaungshwe, punto de entrada al Lago Inle y el pueblo más
grande del entorno. Allí hay mucho que
hacer y conocer, Un día dimos la vuelta al lago en bici, ruta que se completa cruzando
el lago en barca y donde ya tienes los primeros
contactos con los palafitos. Otro día hicimos un recorrido en barca por el
mismo lago, donde comprobamos como toda la vida flota en sus aguas: las casas, el
trabajo, los pescadores, los mercados, las huertas, los juegos de los niños,
los turistas...Visitamos por su puesto sus templos y ya en los alrededores la
impresionante cueva de Hpa-An, una gran
gruta con cientos de estatuas de Buda que ocupan todos los rincones, estatuas
de todos los tamaños, a cual más grande, todo dorado y todo donado por fieles de todas las partes del
mundo. En su puerta vivimos una curiosa paradoja, bajo las estatuas de una
araña gigante en posición de atacarte desde arriba y bajo un gran imagen de un hombre al que los buitres le están comiendo las
tripas, los siempre sonrientes y amables adolescentes locales no podían dejar
de hacerse-todos- fotos con nosotros, con los únicos occidentales que por allí pasaron.
De vuelta a Nyaungshwe le pedimos a nuestro conductor si nos podía ensañar algo
de la vida rural del país, Y sin ningún problema paraba en la casa que le apetecía
y para adentro. Aquí, en la zona rural al menos, las casas no cierran sus puertas, cualquiera puede entrar y hablar con sus propietarios, al conductor le
veíamos como si estuviera en su casa, mientras los dueños nos explicaban como
era su día a día y nos presentaban a su familia. Experiencia esta que se iba a repetir
en los días siguientes
Para continuar el viaje, decidimos hacer el trekking a Kalow.
Algo muy común entre los turistas solo
que generalmente se hace al revés. No hay que pensar en un trekking por zonas
montañosas, mas bien, es un “agrotrekking”, caminas por todo tipo de cultivos,
donde todo tiene un color intenso, los colores de las ropas de las distintas
etnias con las que te cruzas, el rojo de la arcilla, el verde rabioso de los
arrozales y la vegetación, Durante la caminata seguimos alojándonos en las
casas de los lugareños, como siempre abiertas, salvo la primera noche que fue
un templo budista habilitado para alojar a caminantes.
De vuelta en Yangon, seguimos rumbo al sur. Queríamos
visitar la Roca Dorada, uno de los centros sagrados mas importantes para los
budistas, Es una gran piedra redonda colgando de forma increíble al vacío y cubierta por
muchas capas de pan de oro que los fieles cubren a base de pequeñas láminas de este material de forma
aparentemente infinita. Imagino que colgará al vacío pues el monzón insistió en
recordarnos que era su mes y fue una visita pasada por agua. Tras una visita última
a los inmensos Budas sedentes dimos unas cuantas vueltas para intentar desplazarnos
por esta zona que está fuera ya de los recorridos turísticos. Solo hay transporte público a lugares conocidos, nadie habla ya inglés y hasta la comunicación por gestos es diferente. Pero su amabilidad y honradez nos permitía salir de
todas.
Y esto ya se acaba,
volvemos a Yangón, pasamos al otro lado del río, visitamos el templo de las
serpientes, cenamos en la calle, como señores, en el siempre muy bullicioso
barrio chino. No hacemos las maletas sino recogemos nuestras mochilas que
siempre nos han acompañado y nos despedimos de este maravilloso país, tierra de
omnipresentes templos, budas y monjes, pero también de caras amables, gente
cercana y de eterna sonrisa