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lunes, 27 de abril de 2026

Sierra Nevada con esquís: Un intento a la Integral de los Tresmiles. 1 -5 marzo 2026 . Parte 2


  Amanece nuestro tercer día por Sierra Nevada. Hoy el pronóstico del tiempo es malo y nos olvidamos de la etapa prevista. Jesús, en su furgoneta, nos aproxima al refugio del Puntal , situado a unos 2.000 metros, al que llegariamos foqueando por una pista entre pinos.

  El refugio es estupendo, con una cocina grande, mesas y camas: un refugio de lujo. Y más de lujo fue el almuerzo que nos esperaba: tocino y vino, otra forma de entender la nutrición en montaña.

  Seguimos avanzando con el tiempo como previsto: malo.Poca visibilidad y mucho viento, hasta que en un momento dado confirmamos que no merece la pena seguir (íbamos hacia el Tajo de los Machos) Así que quitamos focas, regresamos al refugio y continuamos por la pista hasta la furgoneta, donde llegamos con una buena nevada y tormenta eléctrica.

  Enfilamos posteriormente kilómetros Alpujarra abajo para subir por carretera hasta las pistas de Sierra Nevada, donde llegamos con una buena nevada que hace prometer lo mejor para el día siguiente, ya que volvía el buen tiempo.

  Y así fue: a la mañana siguiente, con todo recién nevado y un día despejado, salimos hacia el Veleta. Ascendemos lentamente por la parte exterior de las pistas. Ralph no va bien, así que nos dividimos: Jesús se queda con el y yo con unos amigos suyos. Con ellos subo hasta la cumbre . Las vistas son impresionantes y no hacen sino dar una idea de lo que me había perdido: las caras norte del Veleta y la Alcazaba, el Mulhacén, espectaculares.

  Comenzamos el descenso. Las pendientes no superan en general los 30 grados, pero la cantidad de nieve caída nos hace bajar con cuidado Un poco más abajo, tras unos pocos metros por pistas de esquí, nos desviamos hacia la derecha, por el exterior, hacia el valle de San Juan, con nieve muy variable —venteada y polvo— hasta que, en un momento dado, se transforma en nieve polvo continua, convirtiéndose en un bajadón lujoso hacia el antiguo refugio de San Francisco, en un descenso que parece no tener fin.

Según me comentaban Manolo y Enrique, los granadinos con los que subí, aquello era algo excepcional. Seguimos avanzando en este paisaje tan curioso, completamente blanco, con fondo ocre casi brillante, hasta que muere la nieve.

  Ponemos de nuevo  focas y ganamos desnivel hasta el Albergue Universitario. Alli esperaban a la televisión de Canal Sur para hacer un homenaje a Ana Alonso,la doble medallista  en los Juegos Olímpicos de esquí de montaña, pues Jesús tiene mucho que ver con este triunfo.

  Después de esto, Jesús me deja en Granada, donde aún me espera un día de tapeo y turismo por esta maravillosa ciudad. Un buen broche para acabar estos cuatro días en los que la travesía no pudo ser, pero que han sido igualmente unos bonitos días en estas montañas tan diferentes y lejanas.

martes, 31 de marzo de 2026

Sierra Nevada con esquís: Un intento a la Integral de los Tresmiles. 1 -5 marzo 2026 . Parte 1



Hace años que me andaba por la cabeza la idea de intentar la integral de los tresmiles de Sierra Nevada: ascender  sus tresmiles por el cordal, y por fin este año  los astros se alinearon para ello.

Arrancamos el primer día desde el refugio de Postero Alto, al que llegamos el día anterior a través de una buena kilometrada por asfalto y, sobre todo, por pista, hasta este refugio situado a 2.100 metros de altura en la vertiente norte de la sierra, aproximadamente entre la unión del tercio occidental con el central.

Salimos porteando. La previsión es de mucho hielo en altura debido a los muchos días de intensos vientos de más de 100 kilómetros por hora, pero sin embargo, con cuchillas y por las pendientes suaves, esto nos permite ascender sin complicaciones.

Sin embargo, ya desde la mañana el viento sopla bien y la calima se ha instalado, reduciendo mucho la visibilidad. Esto nos hace continuar por un collado más bajo de lo previsto, llamado la Piedra de los Ladrones. Y en estas condiciones, iniciamos un descenso por largas laderas por el valle de Trevélez. La visibilidad nos impide ver el mar, que según Jesús, lo teníamos delante 

Sin embargo, bajamos esquiando  hasta unos metros del Cortijo de los Horcajos, donde Jesús, nuestro guía, ha habilitado una cabaña de pastores de su familia a 2.500 metros, formada por varias estancias que ha rehabilitado con placas solares y wifi, que desgraciadamente el viento había arrancado unos días antes. lo tiene preparado con colchones, edredones, a todo lujo, y donde nos esperaba una pata de jamón de Trevélez, pan de pueblo, buen vino y un guiso de lentejas. Difícil de creer en semejante lugar 

Nuestro segundo día amanece con buen tiempo. Vamos avanzando tras un corto porteo por el Valle del Goterón; sin embargo, se vuelve a instaurar el viento intenso y la calima, aunque menos que el día anterior. El ritmo es lento y mi compañero de viaje, el alemán Ralph, no va bien. Así que, llegado un momento, con la Alcazaba y el Mulhacén que se ven a medias , me anima a que continúe solo. Con toda la prisa que puedo, tiro hacia la Alcazaba , con mucho viento que me complica mucho la transición para bajar y me impide disfrutar de este momento de cumbres solitarias.

Llevamos ya dos días y no hemos visto ni una huella de esquís ni de gente andando. Esto es tremendamente solitario.

Como digo, sin perder tiempo y con mucho viento, inicio el descenso por nieve dura e irregular, pero en laderas suaves, hasta unirme a mis compañeros Jesús y Ralph para empezar un fabuloso descenso por nieve primavera y tonos ocres por la arena del desierto, hasta una acequia, donde, empalmando algún leve nevero y con los esquís a la espalda, llegamos a Trevélez.

La idea era continuar ese día al refugio de Poqueira, pero está cerrado por obras. Sin embargo, esto permitió un momento mágico: poder llegar,vestidos de romanos después de salir dos días antes de Pamplona, a un pueblito andaluz con las típicas casitas blancas, una cosa curiosa y que me encantó.